El fenómeno de la postedición en el entorno de los procedimientos de Traducción Automática

El cambio de paradigma que se está produciendo en la traducción y la localización debido a las nuevas tecnologías de la información ha relanzado de una forma espectacular la noción de Traducción Automática (TA). La necesidad de tener mucho más volumen para traducir mucho más rápido, a más idiomas y sobre todo más barato, ha producido que probablemente no se conozca un momento de mayor auge en este entorno.
Las bases estratégicas de la TA fueron establecidas por Georges Artsrouni y Petr Petrovich Troyanskii, quienes en 1933 patentaron el primer diccionario automático. No obstante fue la primera conferencia sobre Traducción Automática, celebrada en 1952, la que definitivamente contribuyó a la popularización de este fenómeno en el conjunto de la comunidad científica.
Es evidente que tanto traducción como localización han planteado y plantean desafíos para las máquinas, si bien dicho retos no son menores en el caso de los profesionales de «carne y hueso»: calidad del texto origen; tolerancia; diferencias conceptuales entre lenguas; ambigüedades en todos los niveles; capacidad para proceder a la comprensión «profunda» del texto…
No vamos a hablar aquí de la TA como la solución del «botón mágico», sino como una nueva herramienta de ayuda al traductor humano, a las empresas de traducción y en definitiva a sus clientes. Desde esta perspectiva, al igual que las herramientas de Traducción Asistida por Ordernador y las Memorias de Traducción, la Traducción Automática se convierte en un «acelerador» de la traducción para poder afrontar las necesidades antes mencionadas y afrontar el futuro paradigma del desarrollo del conocimiento y las comunicaciones en múltiples lenguas.
Para esto es imprescindible incorporar el concepto al que nos referíamos en el número anterior de Contextos en el que examinábamos el fenómeno de la “Calidad de traducción bajo demanda (Quality on Demand)”. Es decir, se trataría de aquilatar la calidad de la traducción al propósito del texto para hacer viables sus costes y los tiempos y frecuencias con los que se necesita. De ahí que aludiéramos a la posibilidad de un abanico completo y graduable de calidad bajo demanda (desde el nivel más exigente hasta el nivel puramente automático), cuya calidad dependerá en última instancia del sistema o motor de traducción automática empleado.
El surgimiento de la noción de postedición y su relevancia estratégica
En última instancia, todos los niveles de calidad dependerán pues de la intervención e interacción humana que se produzca, bien personalizando los motores de traducción, gramáticas o diccionarios para clientes concretos, bien en procesos de corrección o edición de la Traducción Automática. Precisamente esto último es lo que se ha venido a llamar la postedición, para diferenciarlo de la revisión o la corrección de traducciones tradicionales.
Sin embargo, se trata de una visión parcial, ya que la interacción de traductores humanos profesionales con la TA puede darse tanto en la salida (output), en cuyo caso hablaremos de postedición, como en la entrada (input), en cuyo caso hablaremos de la preedición.
La preedición afronta la realidad de que en muchas ocasiones el lenguaje del texto origen necesita ser corregido para mejorar la salida de la Traducción Automática. Estas mejoras no pueden modificar el texto salvo en cuestiones formales que no afecten al contenido entre las que se incluirían, por citar algunos ejemplos: revisar la coherencia de la terminología; evitar las oraciones partidas (que afectan negativamente a la TA y otras herramientas de Procesamiento de Lenguaje Natural); revisar el uso de abreviaturas no estandarizadas; corregir una puntuación incorrecta.
La preedición puede ser también automatizada o asistida, por ejemplo, mediante la captura de errores típicos de la TA, corregir la ortografía y algunos tipos de puntuación requerida (como eliminar la coma entre sujeto y verbo…), corregir algunas expresiones típicas agramaticales o maneras no adecuadas de expresar las cosas que estén en uso o de moda en un determinado momento, o también pueden marcarse o «enmascararse cadenas» que no deban ser tocadas por la TA.
Por supuesto la preedición puede llegar a tener un impacto verdaderamente significativo, aunque sin llegar al extremo de intentar alcanzar niveles de «lenguaje controlado» en los textos origen, algo utópico si tenemos en cuenta cómo se producen la inmensa mayoría de los mismos, y de hecho no viable (salvo por el autor) puesto que el traductor no puede modificar substancialmente el texto origen.
Por su parte, la postedición ya ha sido y es utilizada mucho más habitualmente. Cuando por ejemplo alguien usa un traductor automático gratuito en Internet y corrige el resultado ya está posteditando. Sin embargo, al referirnos a la postedición profesional hay que tener en cuenta varios factores entre los que me gustaría subrayar:
• El motor de Traducción Automática empleado, para ver pautas y regularidades en determinadas correcciones, teniendo en cuenta que los sistemas estadísticos de TA pueden modificar la salida al cambiar la base, mientras que los sistemas basados en reglas son constantes en lo que hacen «bien» y «mal», por lo que como viene apuntándose en múltiples foros, los sistemas híbridos entre ambos enfoques parecen más prometedores.
• El par de idiomas que se esté posteditando, ya que habrá cuestiones dependientes de las lenguas.
• La formación sobre postedición del traductor, algo aún incipiente.
• El nivel de calidad demandando, como se ha subrayado antes.
Sin duda, es más fácil y más rápido posteditar que traducir desde cero. De hecho, entre lenguas tipológicamente próximas (como pueden ser castellano, catalán, gallego y portugués) ya se está aplicando en la vida real.
Al igual que ocurre en la preedición, la postedición puede ser en cierto grado automatizada o asistida, por ejemplo mediante la corrección de errores repetitivos de la salida de TA, para los que el sistema de TA no puede ser personalizado por el usuario final, borrando palabras innecesarias, añadiendo palabras o realizando cambios específicos requeridos en algunas lenguas, como cambiando indicativo por gerundio en inglés.
Si consideramos conjuntamente todos estos conceptos (calidad bajo demanda, Traducción Automática, preedición y postedición) probablemente estemos caracterizando un alto porcentaje de cómo se traducirá en un futuro muy próximo.
Dentro de su apuesta estratégica por situarse en vanguardia internacional fomentado aspectos como la investigación y la innovación, Linguaserve colabora con empresas de TA como Lucy Software y se ha incorporado a consorcios para proyectos europeos que puedan allanar y clarificar este terreno para los profesionales y los clientes, entendiendo la Traducción Automática como una herramienta más del traductor y no como un sustituto.
Pedro Díez Orzas
Presidente Ejecutivo de Linguaserve

Acerca de 200palabras

Gestor de Cuentas" y "Consultor comercial" con 11 años de experiencia en el campo de la traducción, localización, internacionalización y recursos lingüisticos en general. Mi máximo interés radica en cubrir las necesidades de mis clientes en estos campos y satisfacer sus expectativas con las soluciones o servicios más adecuados siguiendo los requerimientos de cada proyecto.
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