El multilingüismo como herramienta estratégica para afrontar el actual escenario macroeconómico

Corría el año 2002 cuando la Unión Europea de Asociaciones de Empresas de Traducción (EUATC), de la que la Asociación española de Empresas de Traducción (ACT) era miembro, pensó que sería una buena idea convertir su código de conducta interno de obligado cumplimiento para las empresas miembros en una norma de calidad real con el apoyo oficial correspondiente. Para tal fin consultaron al Comité Europeo de Normalización (CEN) con una propuesta de borrador de norma, y este apoyó la idea de inmediato.

El primer paso consistió en reunir a los agentes principales del sector europeo, por lo que CEN y EUATC invitaron a empresas, traductores, universidades y empresas de servicios relacionados con el sector. Fruto de esta primera reunión en el 2002 en Bruselas, surgió un borrador consensuado por todas las partes, y tras un arduo trabajo del comité internacional y de los comités nacionales la norma europea de calidad para servicios de traducción EN‑15038 vio la luz y salió publicada en septiembre de 2006 en todos los organismos de normalización europeos. Además, en España salió publicada en diciembre de ese mismo año en el Boletín Oficial del Estado.

¿Qué suponía esto? El inicio de una época de normalización en el sector de la traducción: una significativa novedad en un sector que hasta entonces estaba huérfano de cualquier tipo de referencia más o menos oficial. Además, es muy importante recordar que esta norma no incluye novedades importantes en la manera de trabajar en el sector; más bien todo lo contrario, ya que recoge las prácticas recomendadas —este aspecto es fundamental en el carácter de la norma— para prestar un servicio de traducción de calidad. Básicamente, la norma desmenuza todo el flujo de trabajo de un proyecto de traducción desde que llega la solicitud del cliente hasta que se entrega a este. Pero no solo esto sino que también establece todo lo que rodea a la operatividad de un proyecto y que es preciso para que este se pueda llevar a cabo: recursos humanos, subcontratación, existencia y gestión de ofertas y pedidos que establezcan la relación contractual entre cliente y proveedor, servicios de valor añadido y similares. En mi opinión, la mayor novedad de la norma era el reconocimiento de la revisión de la traducción por una persona distinta del traductor, lo que ponía aquella a un nivel similar al de la traducción.

La norma EN-15038 se establecía también como norma certificable, lo que significaba que las empresas o traductores —existe de hecho un protocolo de certificación para autónomos de la propia Federación Internacional de Traductores (FIT) y se han producido casos de certificación individual en Europa—, conocidos ambos en la norma como proveedores de servicios de traducción (PST), podrían amoldar sus procedimientos a las cláusulas de la norma y así obtener la certificación de calidad correspondiente. La certificación por parte de las empresas fue casi inmediata en Europa y a partir del 2007 el número de empresas certificadas empezó a crecer progresivamente e incluso comenzaron a certificarse empresas fuera del ámbito europeo debido al prestigio de esta norma. Cabe destacar que España fue desde el primer momento el país que ostentaba —y ostenta— mayor número de certificaciones.

Toda esta presencia de la norma ha hecho que en numerosas licitaciones en España la certificación por la norma EN-15038 fuera requisito de licitación, por lo que ya tiene un peso muy significativo como reconocimiento de la calidad de los procedimientos de una empresa de traducción, que por lo general suele completarse con una certificación por la ISO-9001. De hecho, tampoco es inhabitual que la doble certificación por ambas normas sea el requisito principal de dichas licitaciones.

Las noticias de la norma europea rápidamente llegaron a otros lares, y apareció una norma canadiense, la CAN/CGSB-131.10, en el año 2008, que era casi una reproducción de la norma europea, pero con una diferencia sustancial: deja la revisión por un tercero a la decisión del gestor del proyecto, por lo que no se considera obligatoria sino optativa, que se sumaba a la norma estadounidense ASTM del 2006 y a la china GB/T 19363.1 del 2003. También existe la norma colombiana NTC 5808, aunque en realidad se trata de una traducción adaptada de la norma europea, al igual que la canadiense.

Toda esta actividad normativa ha dado lugar a una intensa actividad en el comité TC 37 de la ISO, que se encarga de los servicios de traducción e interpretación, que está trabajando o ha trabajado en los proyectos de normas siguientes:

  • 11669 Translation Services – Guidance for Translation Projects: especificación técnica que recomienda las mejores prácticas para todas las fases de un proyecto de traducción.
  • 13611 Community Interpreting: es una norma voluntaria no certificable que todavía se encuentra en proceso de elaboración y que cubre los aspectos principales de la actividad de la interpretación comunitaria como prácticas recomendadas.
  • 14080 Translation Assessment: proyecto que acaba de cancelarse y que estaba en un estado muy avanzado. Cubría los requisitos y recomendaciones presentes en la evaluación de traducciones como complemento de la EN-15038.
  • 17100 Translation Services: especifica los requisitos de todos los aspectos del flujo de trabajo de un proyecto de traducción que repercuten directamente en la calidad de la prestación de servicios de traducción. En realidad se trata de la adaptación de la norma europea EN-15038 a norma ISO en un intento por combinar la norma europea, la estadounidense, la canadiense y la china, con lo que la norma adquiriría un reconocimiento mundial.

Esta actividad es un ejemplo más de cómo la normalización puede ayudar al sector de la traducción proporcionándole un corpus documental que recoja las prácticas habituales recomendadas del sector. No se trata de reinventar la rueda ni de incluir requisitos de cumplimiento imposible o de meros caprichos, sino de reconocer lo que se viene haciendo en el campo de la traducción desde sus propios inicios: los procedimientos pueden cambiar en su forma de ejecución, pero no en su esencia, y eso es lo que recogen estos documentos, consensuados por los agentes del sector y auspiciados por organizaciones de alto reconocimiento.

Juanjo Arevalillo   Presidente del Comité Técnico 174 de AENOR para Servicios de Traducción ///

Extraido de  Contextos  nº 101

Acerca de 200palabras

Gestor de Cuentas" y "Consultor comercial" con 11 años de experiencia en el campo de la traducción, localización, internacionalización y recursos lingüisticos en general. Mi máximo interés radica en cubrir las necesidades de mis clientes en estos campos y satisfacer sus expectativas con las soluciones o servicios más adecuados siguiendo los requerimientos de cada proyecto.
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