Google muestra sus límites en la traducción

A lo largo de estos pasados años han sido muy numerosas las noticias sobre las posibilidades que el traductor de Google (Google Translate) ofrece a la hora de acceder a un amplia variedad multilingüe. Sin duda el peso específico adquirido por esta compañía, convertida a juicio de determinados analistas en un verdadero monopolio dentro el entorno de la Sociedad de la Información, ha ejercido como detonante en esta proliferación informativa (en muchas ocasiones caracterizada por su carácter poco crítico).

Frente a ello nos encontramos con la aparición, sobre todo en estas últimas semanas, de algunos análisis donde se ponen de manifiesto las numerosas carencias de dicho traductor (algunas de ellas dan lugar a situaciones verdaderamente pintorescas) sin que ello implique en modo alguno un menoscabo global de la labor desarrollada por Google en cuanto al fomento del multilingüismo se refiere.

Conviene precisar que Google Translate no traduce palabra por palabra y no sigue reglas gramaticales ni sintácticas, dado que las excepciones a la regla (y las excepciones a las excepciones en cada una de las lenguas) harían inviable la herramienta. Lo que sí hace es extraer patrones estadísticos a través de las posibilidades obtenidas después de analizar textos ya interpretados por traductores humanos profesionales.

Los problemas de este planteamiento son de doble naturaleza. En primer lugar esta técnica requiere un volumen de textos significativos para hacer una traducción directa entre un par de lenguas. Y esto sólo se puede aplicar para aquellos idiomas más extendidos en el ámbito internacional. Ahora bien, pongamos por caso que deseamos traducir un texto del inglés al catalán: Google no realiza la traducción de manera directa sino que traduce del inglés al español y luego al catalán, con lo que el porcentaje de error se multiplica.

La otra dificultad tiene que ver con que los márgenes de mejora de un planteamiento de esta índole son cada vez más escasos. Cada vez que Google duplica el número de textos analizados sólo mejora su acierto en un 0,5 por ciento (y eso en el mejor de los casos, a juicio de los analistas). El problema es que no se puede doblar hasta el infinito el número de textos analizados.

Llegados a este punto convendría preguntarse cuáles son los niveles de acierto con esta técnica. Aunque, sorprendentemente, no hay muchos estudios sobre el tema, un informe de la Agencia para la Investigación y la Calidad del Cuidado de la Salud de Estados Unidos de este mismo 2013 nos puede proporcionar algunas pistas. El organismo realizó un análisis para dar un porcentaje a la calidad de las traducciones de Google en comparación con traducciones profesionales, siempre en el ámbito de la medicina, del inglés a cinco lenguas muy extendidas: chino, francés, alemán, japonés y español (el estudio se hace sobre datos concretos extraídos del texto, no sobre el sentido del texto en su conjunto).

El resultado da un porcentaje de acierto global mayor del 76% en el 78% de los datos en español, similar al francés (74%) y superior al alemán (70%) y al japonés (67%). En chino, el porcentaje de acierto menor del 50% es del 22% de los datos, el peor de todos. La conclusión del estudio es que la traducción está aún lejos de lo que podría llamarse «alta calidad» y el riesgo de ocasionar errores es muy alto. Es verdad que el estudio es sobre una temática específica como la médica (Google Translate es un traductor general) pero no es menos cierto que esta situación de alto nivel de error se da entre pares de idiomas con traducción directa (los resultados serían mucho peores en lenguas con unos niveles de difusión menor).

Más allá de otras consideraciones, entre las grandes carencias que presenta la propuesta de traducción de Google subrayaría tres: en primer lugar, los problemas que plantea en materia de seguridad; en segundo término, la imposibilidad de proceder a la personalización y control de la herramienta; y, finalmente, la inexistencia de herramientas de revisión humana en el proceso de postedición.

En definitiva, la apuesta que Google está realizando por fomentar el multilingüismo resulta meritoria y enraíza con su aspiración a convertirse en uno de los ejes de la emergente Sociedad de la Información. Ahora bien, su sistema Google Translate no puede garantizar en absoluto unos niveles de calidad mínimos. Hoy más que nunca, la proliferación lingüística demanda soluciones ofrecidas por proveedores GLT suficientemente cualificados, que no sólo dispongan de unos recursos humanos y técnicos de primer nivel sino que, de manera indefectible, cuenten con una estructura productiva focalizada en el fomento de la cultura de la calidad en la totalidad de sus procedimientos, soluciones y servicios.

Pedro L. Díez Orzas
Presidente Ejecutivo de Linguaserve

Acerca de 200palabras

Gestor de Cuentas" y "Consultor comercial" con 11 años de experiencia en el campo de la traducción, localización, internacionalización y recursos lingüisticos en general. Mi máximo interés radica en cubrir las necesidades de mis clientes en estos campos y satisfacer sus expectativas con las soluciones o servicios más adecuados siguiendo los requerimientos de cada proyecto.
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